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¡Hola! Pensaba que Nápoles era una ciudad más bien pequeña. Fue una sorpresa descubrir que es más grande que Barcelona. También sorprende el estado de muchos de sus barrios. Y de las motos, mejor no hablamos. Pero su pizza es la madre de todas las pizzas.

Pizzeria Starita, Via Materdei, 27

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Visitamos cinco pizzerías y, aunque seguida de cerca por Da Michele, Satarita fue nuestra preferida. Fundada como bodega en 1901, es pizzeria desde finales de los 40.  Se hizo muy popular en el 54, cuando apareció en la película “L’oro di Napoli”, con una Sophia Loren veinteañera.

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Su pizza tiene una masa más consistente, no llega a crujiente, pero casi. Los sabores, los clásicos, predominando el tostado. La marinara de Ana estaba espectacular, sabor intenso a ajo y sin mozzarella. Ambas son algo más pequeñas que las de la mayoría de pizzerias, pero muy muy ricas.

Por la marinara pagamos 3,50 € y por la margarita 4,00  €.

Di Matteo, Via dei Tribunali, 94

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A unos metros de la Piazza San Gaetano, está Di Matteo, otra clásica de la Via Tribunali. Su modelo está replicado por toda la ciudad. Nada más entrar, un horno de leña espectacular, hecho de piedra volcánica del Vesubio. A mano izquierda, tienen un pequeño comedor y, en una segunda planta, tres espacios irregulares. Todo con un punto cutre. Las bebidas, como en casi todas partes, servidas en vasos de plástico, incluso el vino. El trato, algo brusco. En general, poca simpatía y mucho ruido en todos los locales.

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La pizza hace que olvides todo lo demás. Blandita, menos tostada, con algo más de salsa de tomate. Ana se pidió una con bianca, sin tomate, con parmesano y rúcula.

Pagamos 3,50 € por la margarita y 5,00 € por la otra. Ha sido una buena experiencia, a ver si nos animamos con otro destino. Espero que os guste. Abrazos.

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