RESTAURANTE ODA EN BARCELONA

Hay mundos ahí fuera que me resultan totalmente ajenos. Transcurren en paralelo al mío, sé de su existencia, pero desconozco su idiosincrasia. De vez en cuando, se presentan oportunidades para asomarse y echar un vistazo. No las suelo desaprovechar.
Cuando nos invitaron al Restaurante Oda, situado en el Casino de Barcelona, me pareció una de esas ocasiones para vivir una experiencia como outsider. Para entrar, debes pasar por el control del Casino, cruzar una de las salas, bajar a la planta inferior por unas escaleras que se van ensanchando con cada escalón y atravesar varios espacios de juego, la ruleta, el poker, el blackjack y muchos otros que no fui capaz de descifrar.
Tal vez un martes de febrero por la noche no sea el día ideal para hacerse una idea de cual es el ambiente habitual, en cualquier caso, no era lo que esperaba. Difícil describir el perfil, variopinto, en actitud relajada, sin prisas y con pausas para pedirse algo o sentarse a comer. Para que os hagáis una idea, de los cinco restaurantes que tienen, el plato que más sale es la chuleta a la brasa de la Vinoteca y la sirven hasta las cuatro de la madrugada.
La sala del Restaurante Oda está en un espacio diferenciado, con decoración propia, en la que destacan las mesas de madera cubiertas con resina verde y, sobre todo, el uso de cuerda, que hace las veces de separador, embellecedor y, sobre todo, como elemento para jugar con la iluminación, que asume protagonismo cuando cierra la cocina y el restaurante se transforma en cocktelería.
La carta está a cargo del chef mexicano, Paco Gómez. Define su cocina como iberoamericana actualizada. Además de tacos, sirven quesadillas, sopa azteca, enchiladas, bife de chorizo y muchos otros platos de cocina latinoamericana pasada por un filtro que podríamos llamar “suavizador” o “suavizante”, como más os guste.
Como siempre, con el objetivo de hacerse una idea de la carta en conjunto, pedimos bastante: tres entrantes y unos tacos. Para marchar el guacamole con rapidez, tienen el aguacate ya machado, mezclado con cebolla morada picada, zumo de lima y unas gotas de tabasco. Cuando llega la comanda, abren un jalapeño y le quitan las semillas, lo pican y lo añaden al aguacate. Pican también cilantro fresco y lo incorporan. En el plato, ponen el hueso del aguacate, algo que se ha puesto de moda y tiene su gracia, aunque no evita la oxidación. Después la mezcla y acaban con un pico de gallo, ya sabéis, mezcla de tomate, cebolla y cilantro, y chile seco hilado.
Para el aguachile rojo de corvina, tienen el pescado cortado toscamente, salan y añaden pepino bien picado, también rábano y aliñan con aguachile, que preparan con ají amarillo, tequila y lima, con lo que se da un ligero marinado a la corvina. Mezclan bien y emplatan. Rocían con algo más de aguachile, añaden unos gajos de naranja, más pepino y rábano, unas hojas de micromezclum y le dan un toque final con una tortilla cortada en tiras finas y una flor de borraja.
Para las papas bravas, cuecen al vapor unas patatas agrias pequeñas a 105ºC durante 25 minutos. Cuando llega el pedido, descartan una punta y cortan en cruz. Añaden un poco de sal y fríen, sin separar las mitades, en abundante aceite. Escurren sobre papel de cocina y aliñan con un mayonesa de albahaca y una salsa brava que elaboran con tomate asado, puerro a la parrilla y chile habanero. Acaban con cebollino y pimentón dulce ahumado y sirven acompañadas de ambas salsas.
El guacamole lo puedes pedir con totopos o con chicharrón de cerdo, también de elaboración propia. cuecen la piel, la secan un par de días y la fríen. Es crujiente y seca y funciona bien con el guacamole, que es muy suave.

También lo es el aguachile, con la acidez muy bajada. Las patatas quedan con una capa exterior algo crujiente, especialmente la parte de la piel. La salsa es abundante, así que puedes ir añadiendo.

Está claro que es una apuesta por la cocina fácil, amable, sin estridencias. Cuando tienes clientes tan diversos, buscas sabores de consenso, renunciando a todo lo que sea excesivo, reduces picantes, bajas intensidad, amplias oferta, todo para que en una mesa de cinco todos se sientan a gusto.

Ana y yo tenemos gustos similares, nos cuesta poco ponernos de acuerdo para salir a cenar. Con amigos, se complica bastante. Al final, siempre está el rarito que acaba decidiendo por todos. De ahí que muchos restaurantes se hayan visto obligados a diversificar mucho la oferta, para contentar a ese comensal especial y no perder la mesa completa.

Seguimos con unos divertidos tacos catalanes que elaboran salteando una butifarra del perol desmigada. Por otro lado, pasan las tortillas por la plancha, elaboradas por Moctezuma. Montan poniendo sobre la tortilla un puré de alubias, que aquí llamamos «mongetes» y que elaboran triturándolas junto a un sofrito de cebolla y un poco de caldo de su cocción. Encima la butifarra y aliñan con cebolla caramelizada, unos puntos de allioli de setas y acaban formando la bandera con unos puntos de salsa de tomate con puerro ahumado.
La cochinita pibil la preparan con magro de cuello de cerdo. Trocean y marinan con una mezcla de pasta de achiote, clavo, pimienta negra en grano, canela en rama, zumo de lima, zumo de limón y vinagre blanco. Envuelven con hoja de plátano y dejan marinar 24h. Pasado ese tiempo, hornean durante cinco horas a 160ºC. Después desmenuzan y reservan. Cuando llega el pedido, calientan y sirven sobre hojas de plátano y acompañan de un puré de frijol negro, que elaboran triturando los frijoles junto a un sofrito de cebolla y un poco del caldo de la cocción; un arroz largo cocido; las tortillas; cebolla morada encurtida con vino blanco y aliñada con orégano; y tres salsas: una elaborada a base de tomate, cebolla y ajo, todo tatemado; una un punto picante, con tomatillo verde, ajo, cebolla y jalapeño, todo tostado y acabado con un poco de cilantro fresco; y una tercera, esta sí picante, con los mismos ingredientes, algo más tostados, además de chile cascabel.
Los llamados tacos catalanes son curiosos, con un punto dulce peculiar. La cochinita pibil es entretenida, ya sabéis que nos gustan los platos que requieren de cierta participación en su elaboración, no solo lleva más tiempo disfrutarlos, además puedes combinar ingredientes a tu gusto.
Los cinco restaurantes ocupan espacios diferentes pero comparten una cocina central. Es impresionante ver funcionar una máquina tan bien engrasada. Llegan a servir 1.500 cubiertos en un día. El que me llamó más la atención fue el Bet Bar, básicamente porque está abierto 24 horas y debe ser de lo más curioso disfrutar de un sándwich de sobrasada y queso o unos nachos con guacamole a altas horas de la noche rodeado de una clientela de lo más diversa.
Nos animamos con un par de postres, para el ravioli cortan la piña en láminas finas y con ellas envuelven mango maduro cortado en brunoise, lo ponen en la base del plato y rocían con un almíbar de tamarindo y añaden un poco de granada, un helado de tamarindo y un aire de fruta de la pasión y acaban con un crujiente de pimienta rosa que elaboran con fondant y glucosa.
Para el que llaman “cheesecake carioca de açai”, montan una pequeña tarta con una base de crumble de maíz que cubren con una crema de queso mezclada con el açai. Cuando llega la comanda, añaden mermelada de fresa, colocan en el plato y añaden fresas frescas y frutos del bosque, acaban con una hojas de menta y un granizado de vino, infusionado con limón y canela.

Una vez más, postres suaves, muy curioso el açai, fruto de la palmera de la que también se puede extraer el palmito. Ahora está muy de moda, especialmente en los boles hipsters de fruta colocadita para instagram.

El restaurante abre solo para cenas y, como he comentado, se transforma en coctelería a medianoche, así que se puede hacer una sobremesa tan larga como uno quiera.

Cuando quieres contentar a todo el mundo, corres el riesgo de no contentar a nadie, pero era un martes de febrero y tenían medio comedor cerrado, acabaron abriéndolo por el constante goteo de comensales.

Entradas relacionadas:
Restaurante Solc en Barcelona
Restaurante Mr Porter en Barcelona




Oda Restaurant & Cocktails Carrer de la Marina, 19, 08005 Casino, Barcelona


¿Te ha parecido este, un artículo 5 estrellas? Déjanos tu valoración:

1 estrella2 estrellas3 estrellas4 estrellas5 estrellas (2 votos, promedio: 5,00 de 5)
Cargando…
Contacto lateral
close slider

Contacta con El Cocinero Fiel

Este sitio web utiliza cookies para que usted tenga la mejor experiencia de usuario. Si continúa navegando está dando su consentimiento para la aceptación de las mencionadas cookies y la aceptación de nuestra política de cookies, pinche el enlace para mayor información.plugin cookies

ACEPTAR
Aviso de cookies
Share This