The New York Food Chronicles: NYC food miscellany

Escrito el 30 de enero de 2017 por

¡Hola! Se ha hecho esperar, pero ya está aquí. Primera entrega de The New York Food Chronicles: NYC food miscellany. Como el título indica, se trata de mix de locales y después ya publicaré por especialidad. A ver qué os parece el relato.

La ciudad es tan enorme que resulta imposible hacer una selección representativa, hay mucho muy bueno. Solo un par de consejos, viaja en temporada baja y mantén un horario cambiado. En casi todo lo que he leído de los locales que visitamos, se habla de hasta hora y media de cola. Nosotros no hicimos nunca. Otra cosa, Lower Manhattan es una buena opción para alojarse.

Joe’s Shanghai / 9 Pell Street

Visitamos Joe’s Shanghai con un jet lag por encima de nuestras posibilidades. Sus famosos dumplings fueron un buen revitalizante.

Durante una década The New York Times lo consideró el mejor restaurante chino de Manhattan. Parece que sus mejores años han quedado atrás, eso sí, mantiene aquello por lo que se hizo tan popular, dumplings y buenos precios, por lo menos en su local de Chinatown.

Como alternativa, resultó interesante la visita al Nom Wah Tea Parlor a escasos metros de distancia. Fuimos sin cámara y disfrutamos de platos algo más originales. Incluidas unas manitas de pollo gelatinosas, de textura y sabor peculiar.

A Joe’s Shanghai llegamos bastante tarde, sobre las diez y media. Fueron rápidos y atentos. Curso acelerado de como comer dumplings incluido. Se coge con la pinza y se pone sobre la cuchara, se abre con ayuda de los palillos para que suelte el caldo, se añade una cucharadita de vinagre y, primero se sorbe el caldo y después, en dos bocados, se acaba con el resto.

Es un todo en uno. Un caldo suave y sabroso bien contrastado por la acidez del vinagre. Una pasta fresca y un relleno carnoso.

Los acompañamos con una Hong Kong Style Hot & Sour Soup. Más que una sopa, son unos noodles de arroz gruesos cubiertos con algo más parecido a una salsa que a un caldo.

También necesitamos cursillo para servirlo. Hay que remover bien los noodles antes, con lo que se acaban integrando todos los ingredientes. El resultado es pastoso, pero muy sabroso. Me gustan los noodles algo más finos y no tan hidratados. Estaba poco picante, pero eso tenía fácil solución.

Cenamos con té, algo que me gusta tanto como comer con café. Como os podéis imaginar, lo hicimos tanto como pudimos.

No hacen reservas y no aceptan tarjetas de crédito, algo sorprendentemente muy habitual en la ciudad. Por la sopa y los dumplings, acompañados de té, pagamos 15,49 $ más el correspondiente 20% de propina.

Katz’s Delicatessen / 205 E Houston St

Confieso que era más de Winona Ryder que de Meg Ryan, pero también tuve mi momento Meg. En Cuando Harry encontró a Sally (1989) está at her best, haciendo de ella, como siempre han hecho las grandes estrellas.

Las escena del orgasmo fingido en Katz’s es todo un clásico, igual que lo es el restaurante. Con más de un siglo de historia, es visita obligada.

Como lo es, pensé que sería una turistada. Fue una sorpresa el ambiente. Si, mucho turista, pero también algún que otro local. En cualquier caso, a pesar de un sistema de servicio muy de fast food, uno se siente agusto. Nadie te mete prisa y comes disfrutando del espectáculo. La cosa va de eso y de su pastrami.

Nos pedimos un reuben con pastrami. El clásico sándwich con queso suizo y chucrut, además de la salsa rusa. Lo sirven acompañado de pepino curado y pepenillos. El sándwich es enorme, así que compartimos uno.

El preparado de la carne tiene su origen en la necesidad de conservarla, cuando no había frigoríficos. En Katz’s lo hacen con lo que llaman brisket, corte del pecho de la ternera. La curan sumergida en salmuera con una mezcla de diferentes especias y sal nitro, que le da el característico color rosado. Después la ahuman, la cucen y, finalmente, la dejan al vapor antes de servirla.

El resultado es jugoso y tierno, con un sabor intenso a humo. Con el chucrut, la salsa y el pan de centeno, es una combinación que funciona muy bien aunque, por el tamaño, cuesta dar un bocado con todo.

Rocka Rolla / 486 Metropolitan Ave

Ana no se animó a fingir el orgasmo. Esas cosas mejor en privado. Manera sutil de herir mis sentimientos.

Con dos cervezas fueron 38,05 $, más el correspondiente 20% de propina que puedes dejar al final o, mientras te sirven, en unos cubos con ese propósito. Recomiendo la vista el sábado a una hora intempestiva, dado que es el día que abren 24.

Ana quería pasar una mañana en Williamsburg, el barrio de moda en Brooklyn. Hipsters y gentrificación. El paseo por Bedford estuvo bien, tiendecitas monas, postureo e incluso un Joe’s Pizza.

Mi destino, sin embargo, era Best Pizza de Frank Pinello, presentador del Pizza Show de Munchies, pero de eso hablaremos más adelante.

Era pronto y queríamos hacer tiempo, así que nos dimos un paseo por calles menos concurridas. Fue una sorpresa encontrarnos con Rocka Rolla. Para ellos un bar, para nosotros más bien un pub.

A falta de uno auténtico, está bien encontrarse con una recreación tan conseguida del ambiente de los 70 y los 80. Madera, decenas de tiradores, incluso una rockola para elegir la música con éxitos de back in the day.

Ideal para nostálgicos y muy bien de precio. Lo dejamos como una curiosidad.

Dinosaur Bar-B-Que / 700 W 125th

Hace algo más de 20 años, paseé por Harlem sin bajar de la bici. Era chocante que a escasas calles de Central Park el ambiente fuera tan diferente. Ahora está más normalizada la cosa.

Al salir del metro la sensación sigue siendo que estás en otra ciudad. Alguna pincelada de gentrificación notamos. Incluso paramos a por café y wifi en una cafetería con su La Marzocco, sus modernos y su café de especialidad.

Estando allí, se me antojaron unas spare ribs. Tras una búsqueda rápida, la lista de destacados era breve y nos decidimos por Dinosaur Bar-B-Que. Pertenece a una cadena y preferimos evitarlas pero, por la ubicación, pensamos que tendría vistas al Hudson. En realidad, está bajo un puente entre dos carreteras. Pocas vistas.

Un local enorme de techos altos, tipo nave industrial. Decoración recargada, con mucha madera. Dos zonas bien diferenciadas, un comedor amplio y una zona de bar.

Pedimos un sweeheart deal for 2, un costillar con cuatro guarniciones a elegir: patatas saladas de Siracusa, ensalada de col y unas acelgas en dos versiones, una de ellas picante y con alubias. Lo acompañan de dos bollos de pan de maíz con miel.

Todo bueno, nada espectacular. Las costillas menos jugosas de lo esperado, con el toque dulce característico. El picante de la guarnición, muy suave.

En general, un sitio correcto, como tantos otros. Con tres cervezas, pagamos 49,54 $ más el 20% de propina correspondiente.

En el próximo, la pizza neoyorquina será la protagonista.

Espero que os guste. Podéis ver todos los rankings aquí. Abrazos.

Entradas relacionadas:
The New York Food Chronicles: NYC PIZZA
The New York Food Chronicles: NYC BURGER
The New York Food Chronicles: NYC BRUNCH
The New York Food Chronicles: NYC CHEESECAKE
The New York Food Chronicles: COFFEE

, , , , , , , , ,

4

comentarios

  1. Jep Asoba

    02. Feb, 2017

    Et trobava a faltar. Per fí has tornat de viatge i d’aquesta manera torno a disfrutar del menjar que has tastat i dels llocs on has estat. Ho dic perquè com no viatjo mai em permet veure nous llocs, i com només puc menjar triturats (em diràs massoca) m’encanta veure menjars nous i com no, també com després els versiones tu o fas noves receptes. També t’imagino amb el tripijoc que portes amb la càmera (els vídeos són tot un 10). Ara a esperar el proper post. Salut !!!

  2. […] Entradas relacionadas: The New York Food Chronicles: NYC food miscellany […]

  3. Paqui

    15. Feb, 2017

    Hola, que tal?
    He visto que has estado probando las pizzas tipicas neoyorquinas. Debo decirte, ya que vivo en Nueva York, que las autenticas pizzas estan en el Bronx y Brooklyn y ningun neoyorquino te recomendaria o diria que las mejores estan en Manhattan.
    Yo mencionaria Patricia’s of Morris Park y Louis and Ernies, ambos en el Bronx.