¡Hola! El miércoles pasado fuimos a Barcelona a comer a un restaurante en la calle Nàpols de Barcelona. Un sito muy curioso. El caso es que quedamos a eso de las diez en la estación de Tarragona. El tren, no sólo llegó con más de media hora de retraso, sino que estaba tan abarrotado que no se cabía ni de pié. Así que decidimos bajar y esperar al siguiente.

Cuando el tren se retrasa tanto, va recogiendo pasajeros que, de otra manera, se hubieran distribuido más. Así que teníamos la certeza de que el siguiente iría vacío y así fue.

Un gran número de los pasajeros del tren que estaba a tope eran inmigrantes africanos que, al parecer, se bajan en la estación de Sant Vincenç de Calders, para luego coger otros trenes dirección a Girona o Lleida, ya que trabajan en el campo.

Poco a poco, voy llegando al tema que me interesa comentar. Decidimos esperar al siguiente tren en la cafetería de la estación. Allí, a raiz de lo visto en el tren, Jordi Planas hizo la siguiente reflexión: Si las semillas, los abonos y los pesticidas vienen de fuera y los que trabajan la tierra son extranjeros, ¿estamos hablando realmente de producto de proximidad?

Da que pensar. Ya he comentado muchas veces que, desde mi punto de vista, una de las grandes ventajas de la agricultura de proximidad es que evita la proliferación descontrolada del urbanismo irracional de horribles adosados. La agricultura paisajística me parece una buena idea.

Pero además, se generan oportunidades para “estrechar la mano que te da de comer”. Mirar a los ojos al agricultor y asegurarte, en la medida de lo posible, de que no te está engañando. Sin hablar de los controles legales que existen en Europa, bastante más duros que los que se dan ahí fuera, especialmente en China.

Así que, a pesar de que es difícil hablar de agricultura de cercanía sin plantearse ciertas cosas, creo que es positiva.

La receta:
Pues si, el otro día, estando en El Henar, me dieron a probar un pincho muy parecido y Tita me contó como se hace. El resultado es bueno y es el típico pincho que puedes tener preparado de antemano y meterlo un momento en el microondas antes de servirlo.

Espero que os guste. Abrazos.

Ingredientes:
2 pechugas de pollo,
100 ml de vinagre,
100 g de azúcar,
2 cucharadas soperas de
salsa de soja,
aceite de oliva virgen extra,
pimienta y sal

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