Merendar en una granja suiza: el romanticismo urbanita y la tarta de albaricoques

Las vacas de Prätschalp Beizli

Los urbanitas tenemos tendencia a romantizar la vida en el campo. Nos asomamos dos minutos y ya creemos que entendemos algo. Es duro especialmente para los ganaderos, que no tienen tregua. Es un día sí y otro también.

La carta de Prätschalp Beizli

Y estos, encima, con nosotros curioseando. La verdad es que lo llevaban muy bien. Era su casa y su granja. En la terraza nosotros y al lado, las vacas. En la carta, quesos, embutidos y pasteles. Llegamos para merendar y el clásico de albaricoques estaba tremendo y con nata rica ya imposible de mejorar. Hasta nos dieron el libro de visitas, que Pau firmó con entusiasmo.

Clásico pastel de albaricoque de Prätschalp Beizli

A la granja Prätschalp Beizli solo se puede llegar andando, pero es un paseo muy agradable. El trato es familiar como pocos. Ya os digo, es su casa. Pero nos trataron tan bien que ya tenemos ganas de volver.

La granja Prätschalp Beizli

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