¿Por qué a Bolonia la llaman «La Gorda»? (Ruta Gastronómica)

Los tortellini en Le Sfogline
Para mí, la gastronomía es una aventura. Coger un avión para descubrir las cosas ricas de comer y de beber de un territorio me parece la mejor manera de pasar el ratito que tenemos en esta mota de polvo que se desplaza a toda velocidad por el espacio.
En esta ruta por Bolonia, exploramos por qué ostenta el título de «La Gorda» (La Grassa), visitando sus mercados, probando sus platos icónicos y conociendo a los artesanos que mantienen viva la tradición.
1. Pastelería Regina di Quadri: El despertar local

Bombolone en la Pastelería Regina di Quadri
Nuestra ruta comienza a las 6:45 AM. La Pasticceria Regina di Quadri es el refugio de los locales. Aquí evitamos los estancos-cafetería para centrarnos en lo importante: el bombolone. Esta berlinesa rellena de crema es una auténtica «bomba» matutina, con una textura y sabor que marcan la diferencia frente a cualquier opción industrial.
2. Mercato delle Erbe: Tradición y curiosidades

Mercato delle Erbe
Un paseo entre paradas de parmesano, mortadela y pasta fresca en el Mercato delle Erbe. Lo más impactante fue descubrir las lechugas romanas con el tallo sellado con lacre rojo, una técnica tradicional de conservación que demuestra que siempre hay algo nuevo que aprender sobre el producto base.
3. Le Sfogline: El templo de la pasta fresca

Le Sfogline
Regentado por las hermanas Daniela y Monica, Le Sfogline es un obrador de referencia. Verlas elaborar 18 kilos de tortellini a mano es un espectáculo de oficio. Masa de harina y huevo con un relleno preciso: lomo de cerdo, jamón, mortadela, Parmigiano-Reggiano y nuez moscada.
- Tortelloni: Más grandes, rellenos de ricotta y salteados con mantequilla y salvia.
- Gnocchi: Tradicionales y alla romana (con sémola de trigo duro y leche), ideales por su textura suave.
- Passatelli: Una pasta de aprovechamiento hecha con pan rallado, queso y limón, servida in brodo (en caldo).
4. Caffè Terzi: Café con mayúsculas

Una de las especialidades de Caffè Terzi
Manuel Terzi fue pionero hace más de 20 años en la apuesta por el café de calidad. En el Caffè Terzi probamos su especialidad de tres capas: crema de almendras, café y crema de leche. Una experiencia dulce y sofisticada para retomar energías.
5. Salumeria Bruno e Franco

Salumeria Bruno e Franco
Ubicada en pleno centro, la Salumeria Bruno e Franco es un escaparate de maravillas. Además de ser el lugar ideal para comprar si tienes cocina en la ciudad, ofrecen cursos rápidos de pasta para aquellos que quieran llevarse el conocimiento a casa.
6. Una Ostería de clásicos: Tagliatelle al Ragù

Tagliatelle al Ragù en Osteria Dell’Orsa
Visitamos la Osteria dell’Orsa, probablemente la ostería más popular de la ciudad. Aquí probamos los tagliatelle con ragù alla bolognese, una cocina pensada para dar volumen sin perder la esencia, con pasta elaborada con harina Senatore Cappelli.
7. Cremeria Cavour: El helado artesano

Helado en Cremeria Cavaur
Aunque la famosa Santo Stefano estaba cerrada, la Cremeria Cavour es una parada obligatoria. Sabores de fruta fresca, clásicos y opciones veganas. Destacan su stracciatella y la calidad de su galleta artesana.
8. Artieri Scapin: La mortadela auténtica

Silvio Scapin con su salami rosa, antepasado de la mortadella
Silvio Scapin y sus hijos mantienen vivo el icono de la ciudad. Su mortadela artesanal se comercializa bajo el sello de Artigianquality, libre de nitritos y nitratos. Probamos también el salimi rosa, el antepasado de la mortadela, cortado a cuchillo para un acabado rústico y espectacular.
9. Gamberini 1907: La solemnidad del dulce

Bombolone en Gamberini
La pastelería más antigua de la ciudad. En Gamberini 1907 el trato es solemne y profesional. Es el lugar donde, por solo un euro más que en un sitio mediocre, puedes sentirte como si hubieras llegado en un Ferrari gracias a la calidad de su repostería.
10. Salumeria Simoni: El bocado final

Porchetta en la Salumeria Simoni
Terminamos en la Salumeria Simoni, conocida por sus tablas de embutidos, su porchetta servida tibia con pan propio y su selección de productos artesanos.
Conclusión: Bolonia no compra su título de capital gastronómica; se lo gana en cada obrador, en cada mercado y en cada plato de pasta in brodo. Si te gusta comer, este es tu lugar en el mundo.
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Todo empezó en 2007. Mi tío, que por entonces nos divertía con su blog «Desde Mi Cocina», me envío un vídeo de Robert Rodríguez. Resulta que el conocido director de cine, en los extras de sus DVDs incluía vídeo recetas. Se le veía en casa, preparando una cochinita pibil. Era un formato informal, directo y breve, pensé que algo parecido podría funcionar en youtube. Subí mi primer vídeo, una receta de tortilla de patatas, se hizo viral y aquí seguimos. Desde Tarragona, compartiendo recetas y experiencias gastronómicas de todo tipo.






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