Chiringuito “El Castru” en la Playa de Andrín, Asturias

Escrito el 12 de julio de 2018 por

Seguimos buscando los mejores chiringuitos o, en su defecto, restaurantes en primera línea de mar. En un recorrido así, Asturias no puede faltar.

Una vez más, con la colaboración de Vueling, llegamos prontito al aeropuerto. Así que, con tranquilidad, pusimos rumbo a Andrín.

Playa de Andrín, Asturias

La temporada de chiringuitos empieza tarde en Asturias. El tiempo y la afluencia de turistas, concentra la oferta en los meses de verano. A partir de San Juan y hasta mediados de septiembre.

Por eso llamé al Chiringuito “El Castru” en la Playa de Andrín, para asegurarme de que estaría abierto.

La llegada es espectacular, una carretera estrecha, de curvas agradables, con un prado verde a mano derecha, en el que pastan las vacas a un ritmo que transmite paz. La carretera bordea el acantilado que da a la playa, cuando se abre, deja ver el impresionante Castro Ballota. Recuerdo pocas llegadas así a un restaurante.

Vacas frente a la Playa de Andrín, Asturias

No podía faltar el giro dramático en esta visita. Nada más bajar del coche y ver el chiringuito, nos temimos lo peor. Estaba cerrado. Volví a llamar y me volvieron a decir que estaba abierto. Estoy aquí y está cerrado, dije. La respuesta me hundió en la miseria, “No, hombre, en la playa no”.

Resulta que son los mismos propietarios y utilizan un mismo teléfono para su restaurante Los Piratas del Sablón, en Llanes. Nos aseguraron que la carta es prácticamente igual, así que decidimos acercarnos.

Está en primera línea de mar, así que empezamos bien. En el interior, las piscinas con el marisco. Fuera, a pesar del viento, se estaba bien.

Bancos de madera y mesa cubierta con mantel de papel, ideal para disfrutar del marisco sin complejos ni finuras.

Una carta interesante, con las raciones típicas de la zona, patatas al cabrales, tortos con huevos y picadillo, chorizo a la sidra y, como no, pescados y mariscos. Bogavantes, centollos, buey de mar y percebes al peso, así que, en función del número de comensales, se puede elegir el tamaño de la pieza.

Ensalada en Los Piratas del Sablón

Nos pedimos una ensalada, unos pimientos del Padrón, un centello y un buey de mar. Con las dosis asturianas, hay que ser muy prudentes. En seguida nos enseñaron las piezas, que pedimos pequeñas. Supongo que uno puede acercarse a las piscinas a elegir.

Llegó la ensalada, como veis, cogemos un avión y hacemos algo más de una hora de coche para pedir una ensalada. Nos gusta y estaba muy rica, aunque no somos mucho de vinagres dulces, preferimos los secos de Jerez.

Pimientos del Padrón en Los Piratas del Sablón

El plato de pimientos es tamaño asturiano, con una buena base de patatas fritas de verdad. Costó lo suyo, pero nos lo acabamos. Patatas aceitosas y bien fritas y pimientos tiernos y salados. Muy rico.

Centolla en Los Piratas del Sablón

Momento álgido con el buey de mar y el centollo. Preparados al estilo tradicional, con las patas bien llenas. Es una de las comidas que más me entretienen, podría estar horas, abriendo patas entre sorbos de cerveza, sin mucho público, relajado, como cuando McNulty y The Bunk, de la serie The Wire, se encerraban en la sala de interrogatorios a ponerse finos.

Buey de mar en Los Piratas del Sablón

Me hubiera plantado, pero Ana no renuncia casi nunca al postre y menos si es arroz con leche. Suelto, cremoso, muy sabroso, con la canela a parte.

Arroz con leche en Los Piratas del Sablón

Si la oferta es la misma en el chiringuito, probablemente estamos ante uno del top 5.

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