Restaurante Espai KRU (Barcelona)

Escrito el 21 de mayo de 2018 por

Los motivos para ir a un restaurante son muchos. Vamos por no cocinar, por no fregar, porque es cómodo, por trabajo, porque está cerca, porque hay sitio para juntarnos con unos amigos, porque nos gusta la decoración…

Carrer Lleida, 7 – 08004 BARCELONA

En muchas ocasiones, la experiencia gastronómica pasa a un segundo plano. No es que considere que sea lo más importante, pero si es mi motivo preferido para ir a un restaurante.

El significado de experiencia gastronómica es amplio. Tiene que ver con el servicio, la cocina, la técnica, la tradición, también con lo nuevo, lo diferente, lo sorprendente, lo exótico, la carta, los vinos, los postres…

Pero hay un aspecto que siempre debe sobrevolar todos los demás. El producto. No me interesa su precio, dado que eso solo tiene que ver con la escasez, me interesa la calidad. Si es pollo, que sea un excelente pollo, si es sardina, lo mismo.

Los cimientos del Restaurante Espai Kru están en el producto. Son sólidos. Sobre el producto, construyen el concepto de crudo, de ahí el nombre “Kru” que significa crudo en català. Con el crudo, llega la técnica y con ello lo diferente y lo exótico.

Así que Espai Kru es toda una experiencia gastronómica. Se puede disfrutar de un menú degustación o se puede pedir a la carta. Se podría optar por sabores más clásicos, menos arriesgados, reconocibles o ir a por algo más original, si uno tiene ganas de sorpresas.

Croqueta de gamba y centolla

Empezamos con una croqueta de gamba y centolla. Crujiente y ligera. De sabor intenso.

Anchoas en salazón con pimiento asado y queso manchego

Seguimos con unas anchoas en salazón con pimiento asado y queso manchego. Ya hemos hablado de los ahumados y de su omnipresencia. Es una excelente combinación de sabores. La dulzura del pimiento contrasta con la anchoa y el queso le da cremosidad.

Ostra francesa con salsa ponzu y huevas de salmón

La ostra fue solo para mi. A Ana no le gustan. La sirven con huevas de salmón y salsa ponzu, una de las salsas típicas de la cocina japonesa. Se elaborada con mirin, un vino de arroz similar al sake, algo dulce; katsuobushi, que son copos de bonito seco, fermentado y ahumado; vinagre de arroz y alga kombu. Se cocina a fuego lento, se deja enfriar y se le añade un cítrico, lima o limón, y salsa de soja.

Almeja de carril con agua de hibiscus

Más crudos, unas almeja de carril con agua de hibiscus. El hibiscus es una planta popular en latinoamérica, con la que se suele elaborar el agua de Jamaica. También se sirve en infusiones.

A la almeja cruda no estamos acostumbrados. Curiosamente, son sabores menos intensos. Más limpios, originales. La textura da cierta impresión, parecida a la ostra, pero menos explosiva.

Seguimos con unas navajas de las Islas Cíes con salsa anticucho. Estas ligeramente cocinadas al vapor, ya en la mesa.

El la cocina peruana, el anticucho suele elaborarse con corazones de ternera marinados en una salsa a base de aceite, ají panca, ajo, comino, zumo de lima, pimienta, vinagre y sal, aunque hay versiones de todo tipo.

En este caso, la intensidad de la navaja se lleva todo el protagonismo. Es decir, la salsa respeta al producto. La textura es algo más suave de lo que cabe esperar. Un crudo muy sorprendente.

Tiradito de vieira con erizos de mar

El tiradito de vieira con erizos de mar es realmente original. La intensidad del erizo, con su sabor concentrado a yodo y algas, se lleva el sabor y la textura para la vieira, más tierna en crudo.

Sashimi de atún rojo, jurel, hamachi, bonito y calamar

El combinado de sashimi fue lo que más nos gustó. A Ana te la ganas con el toro, el corte de la ventresca del atún que se caracteriza por ser muy grasa. Jurel, hamachi, bonito, caballa con setas salteadas y calamar. Texturas delicadísimas. Sabores limpios e intensos. Lo más interesante, el calamar, con múltiples cortes precisos que le cambian la textura, menos tersa, algo viscosa. Difícil decidir el más rico.

Puedes pedir un plato de cada uno o hacer tu propia combinación. Si uno no quiere arriesgar, mejor un clásico, pero siempre está bien probar cosas nuevas.

Langostinos de San Carlos en aguachile mexicano

Más crudo y más cocina fusión con el langostino de San Carlos en aguachile mexicano. La salsa a base de chiles frescos y secos con lima le da una acidez suave, la textura de la cola tal cual, sin abrir, ofrece resistencia al principio, casi cruje y después es tierna. Un sabor más sutil que cocida, pero que funciona bien con el aguachile.

Calamar arrabiata

El calamar arrabiata es un plato muy original. Los tallarines se sustituyen por el calamar cortado en tiras finas. Punto picante interesante, la salsa está muy concentrada y la textura es algo viscosa.

Tartar de solomillo de ternera gallega

Momento para el tartar, uno de solomillo de ternera gallega y otro de tomate. La primera vez que probamos el de tomate nos pareció una excelente idea. No sé a quién se le ocurrió sustituir la ternera por el tomate pero merece todo el reconocimiento. Todavía no es temporada, así que es un plato con recorrido. El de ternera muy suave, tierno, agradable.

Lubina donostiarra

Otro de los platos que destacaría es la lubina a la donostiarra. En modo tiradito, con chiles rojos y verdes, cebolla cruda y unas láminas de ajo frito. Sabores limpios e identificables. Unos contrastes interesantes de las verduras crudas con el pescado tierno.

Wagyu a la brasa

Acabamos con el wagyu a la brasa servido ligeramente marcado sobre una costilla de ternera y junto a una piedra donde uno puede darle el punto final. A mi, me bastaba con que cogiera algo de temperatura así que, después de poner unas escamas de sal, apenas lo dejé unos segundos. Tierna, jugosa, muy rica.

Coco ahumado

Dos postres, un coco con almendras, otra vez un ahumado, muy rico, refrescante, fácil. Y una super torrija con helado de turrón, son crema quemada por encima y borracha. Un excelente final.

Torrija con helado de turrón

Una vez más la idea era probar todo lo que pudiéramos. Si uno no quiere festival, para ello hay un menú degustación muy completo, también se puede pedir algo de entrante y un combinado de sashimis y salir como por todo lo alto.

Os dejo los precios, aunque podéis consultar la carta, son por unidades o por raciones, se pueden adaptar y pedir medias. Sin duda, una gran experiencia gastronómica.

Croqueta de gamba y centolla 3,00 €
Anchoas en salazón con pimiento asado y queso manchego 3,50 €
Ostra francesa con salsa ponzu y huevas de salmón 5,50 €
Almeja de carril con agua de hibiscus 4,00 €
Navaja de las Islas Cíes con salsa anticucho 4,50 €
Tiradito de vieira con erizos de mar 4,50 €
Langostinos de San Carlos en aguachile mexicano 4,80 €
Sashimi de atún rojo, jurel, hamachi, bonito y calamar (según combo)
Calamar arrabiata 14,00 €
Tartar de solomillo de ternera gallega 21,00 €
Tartar de tomate 16,50 €
Lubina donostiarra 20,00 €
Wagyu a la brasa 30,00 €
Coco ahumado 9,00 €
Torrija con helado de turrón 9,00 €

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