¡Hola! Durante un tiempo incluía al final de los vídeos la licencia Creative Commons 0. Como se puede leer en la web de CC, esta licencia significa que «la persona que asoció una obra con este resumen ha dedicado la obra al dominio público mediante la renuncia a todos sus derechos patrimoniales de autor sobre la obra en todo el mundo, incluyendo todos los derechos conexos y afines, en la medida permitida por la ley«.

Es decir, que el creador no pretende cobrar derechos de autor, no le importa si otros se lucran, ni tampoco obliga a que se mencione la autoría.

El problema es que yo no soy el autor de la música de mis vídeos y, por tanto, no puedo cederla a terceros. Así que tuve que quitar la licencia CC0.

Pronto la recuperaré. Le he pedido a dos músicos que hagan una nueva pieza y que la cedan al dominio publico. De esta manera, la podré utilizar y ceder a terceros.

Hay varios motivos por los que considero necesario renunciar a todo tipo de derechos. El primero es que creo que las leyes actuales de propiedad intelectual son un instrumento que favorece a una minoría que no lo merece. El segundo es que dicha minoría, muy poderosa, está dispuesta a cualquier cosa para proteger sus intereses, entre otras cosas, no les importaría reducir la libertad en la red o atropellar derechos fundamentales, con tal de conservar sus inmerecidos privilegios.

El tercero, porque si mis vídeo no van asociados a una serie de obligaciones, se difundirán mejor. El cuarto y último, es que me gusta la sensación de ceder algo al mundo, como legado.

Es cierto que mis vídeos son fácilmente identificables y se puede dar con la fuente original sin mucha dificultad. Con las fotos es más complicado.

Tampoco tiro cohetes porque otros se lucren con ellos. Algunas de mis recetas tienen más visionados en canales de otros. Es decir, que se han bajado el vídeo y lo han subido al canal de su empresa. ¡Incluso me han llegado reclamaciones de derechos de mis propios vídeos!

Esta reflexión la he hecho aquí en más de una ocasión. La he recuperado porque el pasado martes se publicó un artículo titulado Objetivo: patentar la paella. En él, Queque Dacosta señala «los chefs no han protegido hasta ahora sus creaciones porque la cocina es un código abierto de información, con gran capacidad divulgativa gratuita, ya que las recetas pasan incluso de padres a hijos».

Sé que no pretende cobrar derechos de autor cada vez que alguien prepare una de sus elaboraciones. Lo que quiere es el reconocimiento de autoría. Un registro que sirve para identificar al autor y evite que otros se apropien de la creación. No me parece mal, pero es jugar con fuego.

Una de las cosas que más admiro de Ferran Adrià es precisamente que compartía todas sus recetas. Desde mi punto de vista, ha sido clave para su éxito. Lo habitual era que los cocineros guardasen sus recetas mejor que Don Cangrejo guarda la de la cangreburguer. Compartiendo sus recetas, Adría ponía presión sobre el resto de cocineros, que se veían obligados a hacer lo mismo, pero especialmente sobre sí mismo. Si compartes todos tus secretos, estás obligado a crear nuevos. Cada temporada, recetas nuevas.

Esto se me está alargando demasiado para unas simples patatas al horno. Son una versión de esta receta de Heston Blumenthal. A ver qué os parecen. Abrazos.

Patatas al horno

451PATATASALHORNO_BLIngredientes

  • 1 kg de patatas
  • 4 dientes de ajo
  • 1 ramita de romero
  • 1 ramita de tomillo
  • 2 hojas de laurel
  • Aciete de oliva virgen extra
  • Sal

Instrucciones

  1. Pelamos y cortamos las patatas en trozos grandes. Las ponemos en un bol bajo el grifo durante un par de minutos para retirar parte del almidón.
  2. Las escurrimos y las ponemos en una olla con abundante agua hirviendo con sal. Las dejamos hasta que los bordes se empiecen a deshacer.
  3. Las escurrimos y las dejamos secar 10 minutos sobre un colador.
  4. Ponemos una bandeja, que pueda ponerse al fuego y al horno, sobre el fuego con un chorrito de aceite de oliva y añadimos las patatas para sofreírlas hasta que cojan color.
  5. Metemos la bandeja en el horno, que está a 160 ºC y las dejamos una hora.
  6. Cuando faltan quince minutos, añadimos los dientes de ajo machacados y las hierbas.
  7. Lo servimos rascando bien la base para coger todo el crujiente.

 

Tiempo de preparación: 15 minuto(s)
Tiempo de cocción: 1 hora(s) 20 minuto(s)
Número de comensales: 4

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