¡Hola! Estos días he estado leyendo sobre el procomún. En MediaLab Prado lo entienden como la nueva manera de expresar una idea muy antigua: que algunos bienes pertenecen a todos, y que forman una constelación de recursos que debe ser activamente protegida y gestionada por el bien común. El procomún lo forman las cosas que heredamos y creamos conjuntamente y que esperamos legar a las generaciones futuras.

Juan Feire afirma que el procomún es lo que sucede habitualmente en nuestras vidas, la forma por defecto de organización de las relaciones sociales. Es, por tanto, lo que acontece cuando un grupo de personas deben convivir sin que intervenga un agente externo que regule sus vidas.

La manera que tenemos de relacionarnos es un tema que me interesa últimamente por dos motivos fundamentalmente. Por un lado, por la tentación egoista que está provocando la crisis. Ese ‘mientras a mi me vaya bien, voy aguantando‘, u otra peor ‘los que están en paro lo merecen por no haber estudiado más o por haber participado en la burbuja inmobiliaria‘. Son conductas amparadas por el pensamiento individualista neoliberal. Así nos va.

Por el otro, por la educación de Nora (mi hija de 7 años). Parece que nadie discute que la educación de los hijos está marcada por su entorno cotidiano, es decir, no tanto por los padres, sino por lo que pasa en el colegio y por cómo son y cómo se comportan los amigos. Además, de los padres se aprende por lo que hacen, no por lo que dicen que hay que hacer.

Si esto es así, no se puede educar a los individuos sin tener en cuenta a la comunidad. Ejemplo, Nora, en casa, no ve anuncios en la televisión y, sin embargo, habla de algunos productos con total naturalidad por lo que ha visto en el colegio. Puedo insistir en que ciertas cosas no son buenas para ella, pero si en su entorno no se ven así, no hay nada que hacer.

Y llego ya a las conductas alimentarias. Los últimos datos muestran que la obesidad infantil está llegando a cifras alarmantes. En la clase de Nora, si no recuerdo mal, sólo hay tres niños con sobrepeso, pero en determinados ámbitos la media está en el 50%. ¡LA MITAD! #WTF.

Si hay padres irresponsables o, lo que es peor, sin los recursos o la educación para saber alimentar a sus hijos, tenemos un problema TODOS. Obviamente, no es una enfermedad contagiosa, pero tiene efectos devastadores para toda la sociedad.

Para los egoístas o para los que no tienen hijos (que en ningún caso me parece una opción egoista), pensad en la cantidad de enfermedades derivadas, como la diabetes, el cancer o las relacionadas con el corazón, a las que tendremos que hacer frente entre todos. Aumento del gasto sanitario, aumento de las bajas por enfermedad…

En la entrada de Juan Freire, a la que hacía referencia anteriormente, se puede leer: Las personas conviven y colaboran por supervivencia, para mejorar su bienestar o por el simple placer de poder compartir y sentirse acompañadas.

Sea por el motivo que sea, hay que afrontar el problema de la obesidad porque es un problema de todos.

Bueno, ¿qué tal estos días? ¿Comiendo más de lo que deberíamos? Los homenajes excepcionales siempre están bien. Espero que os guste la receta. Abrazos.

Arroz caldoso de rape

416ARROZRAPEIngredientes

  • 1 rape pequeño
  • 2 cebollas
  • 1 zanahoria
  • 6 dientes de ajo
  • 1 hoja de laurel
  • Pimienta en grano
  • 300 g de arroz
  • 1,5 l de agua
  • 1 guindilla
  • 2 tomates maduros
  • 1 cucharada de pimentón dulce
  • 1 copa de brandy
  • Aceite de oliva virgen extra
  • Pimienta y sal.

Instrucciones

  1. Para el caldo, ponemos en una olla la cabeza del rape, una cebolla, la zanahoria, dos dientes de ajo machacados, la hoja de laurel, un chorrito de aceite de oliva, sal y pimienta. Lo cubrimos de agua y lo ponemos a fuego fuerte.
  2. Cuando rompe a hervir, bajamos el fuego. Retiramos la espuma y lo dejamos unos 30 minutos.
  3. Mientas, picamos bien la otra cebolla y la ponemos en una olla alta con un chorrito de aceite de oliva. Cuando empieza a transparentar, añadimos los cuatro ajos picados y la guindilla, también picada.
  4. Lo sofreímos y añadimos el tomate rallado. Cuando se ha sofrito, añadimos el pimentón dulce. Lo freímos durante un par de minutos y añadimos el brandy.
  5. Cuando reduce, incorporamos el arroz, lo sofreímos dos minutos y añadimos el caldo. Lo dejamos a fuego fuerte durante ocho minutos. Después lo bajamos hasta un total de veinte minutos aproximadamente.
  6. A falta de cinco minutos, añadimos la cola de rape troceada y salpimentada.

 

Tiempo de preparación: 20 minuto(s)
Tiempo de cocción: 30 minuto(s)
Número de comensales: 4

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