¡Hola! Ya de vuelta, después de tres días en Tolosa, disfrutando de sus alubias y de Roberto y su gente. Os contaré con más detalles la experiencia en la próxima entrada, hoy os dejo una simple reflexión que surgió mientras cenábamos.

Ya sabéis que soy de los que valora que se cocine en los restaurantes. En la mayoría, se abren bolsas y se descongelan productos elaborados, así que, lo que se dice cocinar, no se cocina. Es el futuro y es imparable. Lo tengo asumido, pero creo que hay espacio para algunos restaurantes, no muchos, como el Frontón de Tolosa, donde se cocina y se tiene un gran respeto por el producto.

Bien, todo esto ya lo he comentado en más de una ocasión. Lo que quiero destacar ahora es el valor del error. No un error cualquiera, un error fruto de la espontaneidad, la improvisación y, especialmente, del hecho de que se cocine.

Me explico. El sábado comimos en Solana 4. No es exactamente un gastrobar, pero se podría enmarcar dentro de esa categoría. Sonia, la cocinera, también del equipo de Roberto, nos contó que, en varias ocasiones, había escuchado a clientes, hablando entre ellos, sobre lo que les apetecía comer, independientemente de lo que ponía en la carta. Sonia, en lugar de decirles que eso no podía hacerlo, se acercó a ellos y les dijo, se tengo, os lo hago.

Si en el restaurante no se cocina, no se puede improvisar. Si se improvisa, se pueden cometer errores. Pero si se cocina bien, y Sonia cocina muy bien, no hay problema. Mi punto, y con esto acabo, es que hay que desestandarizar las experiencias en los restaurantes. Los clientes tienen que asumir que supone un riesgo, pero también podrán disfrutar de experiencias diferentes en un mismo local.

La receta:
Lo de mi colesterol ha resultado una falsa alarma. Pero ya me había puesto a trabajar en platos más o menos potentes, pero con pocas grasas. Esta era una de las pruebas.

Espero que os guste. Abrazos.

Ingredientes:
1 manita, 1 oreja, 1 rabo,
2 huesos de ternera,
1 puerro, 2 zanahorias,
1 cabeza de ajos, granos de pimienta,
2 hojas de laurel, 300 g de arroz,
sal y aceite de oliva virgen extra

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